jueves, 3 de noviembre de 2016

EL DISCURSO

Para comprender el discurso es necesario tener en cuenta el contenido presentado (tema), el contexto donde es producido, y los elementos expresivos, que pueden tener diversas funciones. Referencial, si está dirigido hacia el contexto; persuasivo o connotativo, si el propósito es influir en el receptor; metalingüístico, si está en función del código; de contacto, si está centrado en establecer comunicación con el receptor; y poético, si el mensaje se representa como signo artístico.



TIPOS DE DISCURSOS:

Estético: se preocupa, principalmente, por la forma trabajada del lenguaje y el contenido del mensaje, todo con el fin de alcanzar el grado máximo de profundidad en su transmisión.

Religioso: tiende a darse a través de relatos y comparaciones que manifiestan experiencias y se establece, por un lado, a partir de la teología, y por otro, mediante elementos rituales fundamentados principalmente en la palabra.

Retórico: su función principal es persuadir, es decir, convencer de aceptar ciertas posturas o ideologías a conveniencia; la palabra acompañada de gestos es la principal herramienta.
Educativo: se centra en la transmisión de conocimientos, este tipo de discurso tiende a volverse autoritario.

Histórico: se preocupa por dar a conocer eventos ocurridos a través del tiempo (pasados o recientes), y generalmente en este tipo de discurso existe algún personaje al cual se reconoce (héroe histórico).

Político: Este tipo de discurso se da, comúnmente, para asumir algún cargo de poder. Su función es argumentar puntos de vista ante un público determinado, todo con el fin de intervenir en ellos y convencer.




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